miércoles, 9 de marzo de 2016

William Shakespeare

Biografía





William Shakespeare (Stratford on Avon, Reino Unido, 1564 - id., 1616) Dramaturgo y poeta inglés. Solamente con sus versos hubiera ya pasado a la historia de la literatura; por su genio teatral, y especialmente por el impresionante retrato de la condición humana en sus grandes tragedias, Shakespeare es considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos.


Tercero de los ocho hijos de John Shakespeare, un acaudalado comerciante y político local, y Mary Arden, cuya familia había sufrido persecuciones religiosas derivadas de su confesión católica, poco o nada se sabe de la niñez y adolescencia de William Shakespeare. Parece probable que estudiara en la Grammar School de su localidad natal, si bien se desconoce cuántos años y en qué circunstancias. Según un coetáneo suyo, William Shakespeare aprendió «poco latín y menos griego», y en todo caso parece también probable que abandonara la escuela a temprana edad debido a las dificultades por las que atravesaba su padre, ya fueran éstas económicas o derivadas de su carrera política.

Sea como fuere, siempre se ha considerado a Shakespeare como una persona culta, pero no en exceso, y ello ha posibilitado el nacimiento de teorías según las cuales habría sido tan sólo el hombre de paja de alguien deseoso de permanecer en el anonimato literario. A ello ha contribuido también el hecho de que no se disponga en absoluto de escritos o cartas personales del autor, quien parece que sólo escribió, aparte de su producción poética, obras para la escena.

La andadura de Shakespeare como dramaturgo empezó tras su traslado a Londres, donde rápidamente adquirió fama y popularidad en su trabajo para la compañía Chaberlain's Men, más tarde conocida como King's Men, propietaria de dos teatros, The Globe y Blackfriars. También representó, con éxito, en la corte. Sus inicios fueron, sin embargo, humildes, y según las fuentes trabajó en los más variados oficios, si bien parece razonable suponer que estuvo desde el principio relacionado con el teatro, puesto que antes de consagrarse como autor se le conocía ya como actor.

Su estancia en la capital británica se fecha, aproximadamente, entre 1590 y 1613, año este último en que dejó de escribir y se retiró a su localidad natal, donde adquirió una casa conocida como New Place, mientras invertía en bienes inmuebles de Londres la fortuna que había conseguido amasar.

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ÉPOCA DE SHAKESPEARE


En torno al siglo XIV la cultura medieval comienza a transformarse gracias a los primeros humanistas italianos, volviendo su mirada hacia el mundo clásico y sus valores. Pero no será hasta entrado el siglo XV cuando podamos realmente hablar del Renacimiento, aunque únicamente en Italia, puesto que este novedoso movimiento no llegó a los demás países europeos hasta principios del siglo XVI.

Este esquema comienza a descomponerse a mediados del siglo XVI. El enfrentamiento entre quienes se suman a la Reforma protestante y los defensores de la ortodoxia católica, unido a la lucha de ciertas naciones europeas por ocupar un papel dominante en el mundo, provocan el derrumbe de los ideales renacentistas para dar paso a un nuevo movimiento, el Barroco. Este movimiento surge a consecuencia del desengaño y la actitud pesimista; el artista barroco se siente incapaz de creer en los ideales renacentistas. La naturaleza ya no es símbolo de perfección, sino que, en ocasiones, refleja la inestabilidad emocional de los escritores.
El Renacimiento se define por un conjunto de rasgos que podemos agrupar en tres bloques: la recuperación de la cultura clásica grecolatina, la valoración de lo humano y la búsqueda de la perfección ideal.
El primero de ellos, la recuperación de la cultura clásica, se debe a la tarea de los humanistas italianos que buscan textos de autores latinos y griegos, con la intención de traducirlos para difundir de esa manera sus ideales.
Frente al mundo medieval, dominado por la figura de Dios, el Renacimiento considera lo humano como medida de todas las cosas, como eje fundamental de los ideales. El antropocentrismo del período explica la aparición de modelos humanos ideales a los que aspirar:
–         El perfecto caballero (El cortesano)
–         El perfecto gobernante (El príncipe)
–         El perfecto cristiano (observado en obras como Enchiridion)
Pero la valoración de lo humano no supone una negación a la religión, Dios sigue siendo la perfección absoluta y el hombre, por tanto, reflejo de esa perfección. La novedad reside en considerar que el ser humano es capaz de alcanzar y reflejar dichas perfecciones mediante su inteligencia y habilidad.
Los tres rasgos que definen la literatura renacentista son: el amor, la naturaleza, la mitología clásica y el comportamiento humano.
Al igual que los rasgos del Renacimiento, el Barroco concretó los caracteres anteriores en una serie de temas recurrentes: la literatura del siglo XVII continúa los temas renacentistas (amor, naturaleza, mitología y comportamiento humano), aunque alterando sus sentidos; la reflexión moral sobre el paso del tiempo, así como el análisis de los defectos humanos; el asunto religioso, abordado por multitud de autores que ven a Dios como única esperanza de salvación y sentido de la vida; y, por último, junto a los temas derivados del desengaño, el Barroco ofrece también el canto de los goces de la vida y del presente.
En la época de Shakespeare se constituye el teatro isabelino, que funde la tradición popular con la culta y se convierte en un espectáculo de masas. Así lo demuestra la construcción de los primeros edificios destinados exclusivamente a la representación, la consolidación de las compañías y el apoyo que el mundo teatral tuvo por parte de la monarquía inglesa.
Se presentaba en edificios poligonales que recuerdan la forma de los patios de las posadas en que se escenificaban anteriormente. Las representaciones comenzaban a primeras horas de la tarde y se extendían hasta el anochecer. Las compañías de actores estaban integradas únicamente por hombres (la ley inglesa prohibía a la mujer trabajar como actriz). Y finalmente, las obras se adscribían a tres géneros: la tragedia sangrienta (inspirada en Séneca) y la comedia de enredo.
En este panorama triunfan, además de Shakespeare, algunos autores como Thomas Kyd  y Christopher Marlowe. A este último se deben dos innovaciones esenciales: el uso del «verso blanco» para la composición del texto dramático y la creación de un modelo de héroe capaz de vencer sus propias limitaciones de clase o condición social para alcanzar sus objetivos.








REFERENCIAS 
PitBox.(12 de enero, 2011). William Shakespeare y su época. Renacimiento y Barroco. https://pitbox.wordpress.com/2011/01/12/william-shakespeare-y-su-epoca-renacimiento-y-barroco/
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2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me parecio muy interesante porque todo el tema de William Shakespeare es muy claro y concreto.

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